PARA REFLEXIONAR NUESTRO TIEMPO DESDE MÚLTIPLES RINCONES.

El pasado jueves 12 de octubre, cerró “Panoramas Vitales”, la primera muestra colectiva en el Espacio Cultural de la OEI desde su creación, integrada por obras de los fotógrafos Adriana González, Andrea Lavia Prat y Patricio Peñalva. Tomando como ejes el uso del blanco y negro y la figura humana, cada uno de los artistas presentó una serie a partir de sus búsquedas individuales, generando un conjunto de acompañamiento mutuo, sin perder la esencia subjetiva de sus intencionalidades.

                Es probable que quien hoy realiza la acción cotidiana de tomar fotografías con su celular y distribuirlas por miles de lugares, a través de las redes sociales, no tome en cuenta que ese mismo gesto automático fue, es y seguirá siendo uno de los objetos de reflexión más inquietantes; y que la presencia humana continua entregándonos fragmentos de un universo existencial, sensible y simbólico inabarcable.

El tema, la historia a contar, los personajes, el contexto, las expresiones, la luz y la sombra, el movimiento, el instante, el ensayo y el error, la corrección, el volver a empezar y a contar, o a expresar, o simplemente a decir, o a señalar, o a ocultar. Todo eso juega en la creación y en la concreción de una obra fotográfica. Pero, fundamentalmente, en todo eso hay la persistencia de una búsqueda, -quizás imposible-, como la que describía el personaje de la película “Las invasiones bárbaras”; de “dejar testimonio de nuestro paso por este tiempo y por este mundo”.

Indudablemente, no son esas las preocupaciones que tenemos cuando utilizamos cotidianamente y automáticamente la herramienta de la fotografía.

En “Panoramas Vitales; Fotografía Contemporánea Argentina”, las obras o las series mismas que cada autor abordó tuvieron el carácter de “objeto de reflexión”, en la que cada artista exhibió sus búsquedas, sus interrogantes, sus relatos. En un caso; desde el testimonio. En otro; desde la observación cotidiana. En otro; desde la propuesta de un juego de complicidad. Pero, en todas las propuestas, debe haber sido imposible para el espectador ceñirse al mero objeto anecdótico de lo que señala, exhibe o comparten las fotografías.

La Curaduría de la muestra estuvo a cargo de Vanesa Vicencio Dubost (Curadora del Espacio Cultural de la OEI), quien supo llegar a una síntesis afinada entre trayectorias y búsquedas tan diversas.

-“Es fruto de un largo trabajo, de mucho pensar y analizar opciones. Recibimos las propuestas de los tres artistas en diferentes momentos y circunstancias. Dentro del equipo del Espacio Cultural surgió la idea de realizar una muestra grupal, con el eje común de la fotografía. Entonces, comenzó la búsqueda de ´parejas´, como decíamos en broma. Artistas que podrían funcionar juntos pero sin forzar paralelismos. Finalmente nos decantamos por los tres, Andrea, Adriana y Patricio, que tienen en común la fotografía, dimos preferencia al blanco y negro por sobre el color y al hecho de que trabajaran principalmente la figura humana, en un marco de cultura iberoamericana. También realizamos una labor individual con cada artista, puliendo la selección de las imágenes, el formato en que las iban a presentar, etcétera”.

Patricio Peñalba, que es investigador de movimientos sociales, y trabaja especialmente vinculado a las temáticas de refugio, desplazamiento forzado y migración en los ámbitos urbanos y rurales, presentó “Expulsiones”; una búsqueda por testimoniar la magnitud –por goteo- del impacto de las dinámicas políticas y económicas, históricas y actuales, locales y globales, sobre las poblaciones rurales en Iberoamérica. Recurre a diversos textos que complementan, que no dejan sola a la imagen, que cuenta la historia, y que señalan los conflictos ocultos de hoy. En ellas, busca señalar, exponiendo situaciones individuales que abordaron cuestiones colectivas como el envenenamiento con plomo en Abrapampa (Jujuy), la proliferación del cáncer por contaminación en Antofagasta (Chile), la exclusión de los jóvenes del mercado laboral (Paraguay), las consecuencias socio-económicas de la crisis de 2008 (España), la dificultad/imposibilidad de acceder a sistemas básicos de salud luego de las reformas neoliberales de los años 80 y 90 (Perú), la desigualdad en niños y jóvenes a causa de las diferencias idiomáticas (Bolivia/Perú), y la exclusión de la juventud saharaui a causa de los conflictos territoriales y las migraciones fallidas hacia el continente europeo (España).

Para él, la fotografía es “una herramienta desde dónde abordar los causales estructurales de estos procesos y sus efectos sobre los diferentes espacios y aspectos de los pueblos y de sus culturas”.

Adriana González es docente de Química, y desarrolló su carrera en la Fotografía desde lo analógico, durante veinte años, aplicando los conocimientos de su disciplina–como a ella le gusta decir-; “en el viejo cuarto oscuro”. Posteriormente, se vuelca a lo digital y realiza cursos y talleres específicos con renombrados maestros. Su serie “Nuestra Gente” es un repertorio de personajes en un contexto específico, donde la expresividad o la actitud de éstos adquiere un “papel central”. O, como ella afirma: “es un conjunto de imágenes  amalgamadas por un hilo conductor que es  el propio personaje y su entorno, y que va en ambos sentidos”.

Para Adriana González la serie “Nuestra Gente” no es un ensayo documental y sitúa su génesis en sus inicios con la fotografía analógica.

-“Ciertamente no. Carece de introducción, de un desarrollo con su orden específico y sus pies de página. Tampoco muestra una resolución final. Desde siempre la gente fue mi ´tema´ de interés; sus expresiones y costumbres son para mí un permanente desafío fotográfico. Siempre salgo en busca de ese personaje que me  atrape, que me sorprenda, una imagen que realmente transmita sensaciones. Aunque la mayoría de mis fotografías son espontáneas y tomadas en distintos lugares, no es casual su resultado”.

Cada una de las fotografías que integran la serie de Adriana González encierran una historia o, al menos, dejan entrever o imaginar un “detrás de escena”. Para la autora de “Nuestra Gente”, “Ceremonia Sagrada” es su preferida.

-“Sin duda es mi preferida y tiene un especial significado sobre las demás. Son mis tíos y lo que muestra la imagen es una vivencia cotidiana en su casa. A pesar de mis muchos años haciendo fotografías, mi tía jamás accedió a posar para mí. No le gustaba, nunca apareció más que en las fotos familiares de rigor. En la época de esta toma, yo estaba realizando un taller con Julie Weisz y llevé algunas imágenes sobre objetos viejos que adornaban la casa de mis tíos. Julie se interesó por los objetos, pero más por sus dueños. Me interrogó sobre sus vidas y me alentó para hacer una historia con ellos. Así fue que decidí encarar a mi tía con resolución y tanta  obstinación como la que ponía ella en negarse. Fue la primera vez que pude fotografiarla. Compartimos hermosos momentos durante las tomas y de allí surgieron unas imágenes entrañables. Al mes de haber  realizado esta serie mi tía murió”.

Para Adriana González, el diálogo entre un espectador y cada una de las imágenes “es algo difícil de imaginar porque mi propio diálogo con esas imágenes es complicado. Asumo que el  espectador tiene con cada obra una relación observación-sensaciones que  se manifiesta  como un eco. En esta visualización de las imágenes juegan un rol trascendente las vivencias de cada individuo y a partir de ahí se generará el diálogo o éste no existirá”.

Andrea Lavia Prat presenta la serie “Amigas”, y siente que al espectador le gustaría tener una amiga como “esa”, en referencia a las suyas, personajes de sus fotografías.

-“Era fuerte verse tan grande ahí colgada. Todas fueron tan generosas! Desde el momento en que les propuse el trabajo, hasta el día en que les dije que estarían en una galería en un tamaño en 50x70cm. Claro, que me confesaron sus nervios el día en que se verían ahí, pero íbamos hablando y emocionándonos también entendiendo que lo más importante de esas imágenes no son los cuerpos sino el alma. Trascender lo aparentemente visible”.

En todas las obras de la serie la intimidad está presente, tanto en las expresiones de esas “Amigas”, como en el espacio en el que están, como en el momento.

-“Sí, la intimidad está presente en cada foto. Muchas son en la cocina, el lugar donde se comparten las mejores charlas, las más espontáneas y hasta las más profundas. Por supuesto siempre mechadas con algo de humor. En un comienzo pensé en contar el vínculo entre dos amigas. Elegir pares de amigas y ver qué era lo que pasaba entre ellas. Empecé a pensar con quienes podría hacerlo y vi cómo, claramente, las amigas dedican poco tiempo para ellas. El cotidiano les gana. Me decían cosas como ´a mi amiga, con la que me gustaría salir en la foto, no la veo porque estoy con mucho trabajo, o porque justo operaron a la mamá y está muy ocupada, o vive lejos habría que encontrar el momento para hacerlo por skype, etcétera. La cuestión es que el momento no llegaba por una cosa o por otra. Yo estaba dispuesta a hacerlo, entonces me pregunté ´¿cómo hago?´, ´a ver… ¿con qué cuento para hacer este trabajo?´ Y ahí surgió la respuesta, con alegría y casi como si lo estuviera descubriendo. ´cuento conmigo misma y cuento con mis amigas´. Listo. Les conté la idea, les encantó y se sumaron con una generosidad y un respeto inmenso”.

Andrea Lavia Prat rescata el valor de la confianza, en primer lugar, para luego echar mano a la técnica para sostener la idea de la serie.

                -“Trabajar con “el instante” es algo muy interesante, sobre todo en esta serie donde aparece de manera tan espontánea la complicidad. En dos obras de la serie, estoy yo también. Es retrato y autorretrato a la vez. El auto-disparador estaba preparado para disparar 9 veces con intervalos de 5 segundos. Y en ese momento aparecían las risas, la complicidad, las miradas, sabiendo que nos estábamos fotografiando, y que lo que se termina retratando es el vínculo”.

“Expulsiones”, “Nuestra Gente” y “Amigas”, son tres series de tres artistas que, como dice Vanesa Vicencio Dubost: “funcionan muy bien en conjunto, sin que cada serie pierda su esencia”. Tres miradas para observarnos desde lo global, desde la calle o desde nuestra intimidad.

Juanjo Izaguirre

Buenos Aires, primavera de 2017